3/9/10

LEYENDA DE LA YERBA MATE

El origen de la Yerba Mate como tantos otros productos naturales, de indiscutido beneficio para la humanidad, se halla mimado de numerosas y emotivas leyendas.


Esas leyendas, ritos y tabúes, legadas de padres a hijos, reglan aún hoy la labor cotidiana del autóctono cosechero de yerba mate.

En recuerdo a ello, tareferos, urúes y guaynos, a cuyos antepasados debemos la tradición de la elaboración y consumo de la yerba mate, y en recuerdo también de los pioneros que con ingentes esfuerzos reiniciaron su cultivo en nuestro país, fuente de riqueza de uno de los rincones más hermosos de nuestra tierra , iniciamos esta breve reseña sobre la yerba mate con la leyenda de la Caa/Yari, Diosa protectora de la Yerba Mate.

Cuenta la leyenda que una de las tribus que se había detenido en las laderas de las sierras donde tiene sus fuentes el Tabay, dejo después de breve estada en el lugar y siguió su marcha a través de las frondas.

Un viejo indio agobiado por el peso de los años, no pudo seguir a los que partieron obedeciendo el espíritu errante de la raza, quedando en el refugio de la selva en compañía de su hija, la hermosa Yari. Una tarde cuando el sol del otro lado de las sierras se despedía con sus últimos fulgores, llego hasta la humilde morada un extraño personaje, que por el color de su piel y a su rara indumentaria, no parecía ser oriundo de esos lugares. Arrimo el viejito al rancho una Acuti (roedor regional) al fuego y ofreció su sabrosa carne al desconocido visitante. El mas preciado plato de los Guaraníes, el Tambu (gusano blanco, criado en los troncos del Pindo) brindo también el dueño al visitante.

Al recibir tan cálidas demostraciones de hospitalidad, quiso el visitante, que no era otro que un enviado de TUPA (Dios del bien) recompensar a los generosos moradores de la vivienda, proporcionándoles el medio que para que pudieran siempre ofrecer generosos agasajos a sus huéspedes, y para aliviar también sus largas horas de soledad, en el escondido refugio situado en la cabecera del arroyo e hizo brotar una planta en la selva, nombrando a Yari diosa protectora y su padre custodio de la misma, enseñándoles a secar sus ramas al fuego y prepara la amarga y exquisita infusión que constituiría la delicia de todos los visitantes a los hogares misioneros.

Y bajo la tierna protección de la joven que fue desde entonces la CAA-YARI (diosa protectora del yerbal) y de CAA-YARA (Dios protector del yerbal) crece lozana y hermosa la nueva planta, con cuyas hojas y tallos se prepara el mate.

5 comentarios:

Susana Terrados Sánchez dijo...

¡Qué linda leyenda de la yerba mate! Me encanta y también matear con amigos, sentados cerca de un fueguito.
El caso es que en España es una gran desconocida y la gente, incluso, la mira con desconfianza...¡Para que luego se diga que esto es el primer mundo!
Besotes.

Nela dijo...

Que leyenda tan bonita. A mi me encanta el mate.
Besos
Nela

goge dijo...

preciosa la leyenda te felicito un besito

Juan dijo...

¡¡¡Pedazos de recuerdos que me trae el Mate!!!

Un besote.

goge dijo...

hola de nuevo en mi blog te he dejado un regalo muy especial lo he echo con mucho cariño besitos