14/12/09

Cuento de Vavidad

Una noche estaba Artabán mirando al cielo estudiando las estrellas cuando llegó un mensajero con una carta de sus amigos Melchor, Gaspar y Baltasar. La abrió enseguida, pues esperaba impaciente nuevas noticias sobre el significado de una estrella especial que había surgido en el cielo. Decía lo siguiente:






“Apreciado amigo Artabán, después de consultar los libros y preguntarles a los sabios hemos averiguado el significado de la estrella que descubriste en el cielo. No hay duda, indica el nacimiento de una persona importante, quizá, la más importante jamás nacida. Es una persona que será a la vez rey, dios y hombre. Nosotros hemos descubierto una estrella igual que la tuya y nos hemos puesto a seguirla para llegar cuanto antes al lugar del nacimiento de este niño. Espero que nos encontremos en el camino. Un saludo”


Tus amigos Gaspar, Melchor y Baltasar


estabán enseguida dispuso todo para emprender el camino que le indicara su estrella y alcanzar a sus amigos. Escogió sus mejores camellos, y los cargó con oro, incienso y mirra para regalárselos al niño. Pero nada más salir, se encontró con un dilema. Allá a lo lejos veía la estela de los camellos de sus compañeros, pero su estrella le indicaba un camino distinto. No sabía que hacer. Finalmente decidió seguir su estrella. Ésta se posó sobre un grupo de niños que contemplaban las estrellas. Pasaban así horas y horas pero no entendían el significado de ellas. Artabán se acercó y les explicó todas las constelaciones y también el significado de esa estrella especial indicándoles el motivo de su viaje. Los niños decidieron unirse a su expedición para buscar a esa persona tan importante. La estrella no quería que hiciera el camino solo, sino con otros niños.

pero después de andar unos días otra vez la estrella se separó del camino. No sabían qué hacer, porque a ese ritmo llegarían los últimos y eso si es que llegaban. Pero la estrella mostraba otro camino. Artabán pensaba que quizá se había equivocado de estrella, que esta le llevaba por caminos distintos y más largos. Pero bueno, al fin y al cabo era su estrella, así que se puso a seguirla. De repente, la estrella se posó sobre una familia que estaba al borde del camino. La mamá lloraba amargamente. No tenía nada para darle de comer a su niño recién nacido que llevaba en brazos, y ya era el tercer día que estaba en esta situación. Un tiempo de sequía les había dejado sin cosecha y un terremoto sin casa. Artabán llevaba muchas cosas, pero era para regalárselas al niño que acababa de nacer, pero ¿cómo podía quedarse sin hacer nada? Cogió las monedas de oro y se las dio a la familia diciéndole: Mira, estas monedas eran para un rey, pero te las doy a ti para que puedas comer y comprarte una casa. Ya encontraré algo para regalarle al Rey.

Artabán y sus amigos emprendieron otra vez el camino. Una vez más la estrella volvía a alejarse del camino para posarse sobre un pueblo. Cuando se acercaron, del pueblo salía un olor muy malo, que al respirarlo les hacía enfermar. Casi todo el pueblo estaba enfermo por culpa de ese olor. Y ellos llevaban incienso y mirra que juntos, perfuman el ambiente y hace que desparezcan los malos olores. Pero eran para el niño que iban a adorar, porque era Dios y hombre. Entonces oyeron el llanto enfermo de un niño recién nacido, ¿cómo dejar que esas gentes se murieran por la enfermedad? No lo pensaron más. Sacaron todo el incienso y la mirra que llevaban y perfumaron toda la ciudad, hasta que desapareció todo el mal olor. Las gentes de esa ciudad estaban muy agradecidos, pero ellos se habían quedado sin nada: Cuando se presentaran delante del niño, ¿qué le iban a regalar?

Siguieron su estrella y se encontraron Gaspar, Melchor y Baltasar que volvían de adorarlo y les dijo donde podrían encontrar a Jesús, en Belén. Artabán y sus amigos continuaron caminando hasta llegar a Belén. Al entrar en el pueblo se preguntaban qué le iban a regalar. No les quedaba nada, lo habían dado todo. Iban a quedar muy mal delante de Jesús. Tocaron a la puerta y una mujer con un niño en brazos salió a abriles. Le sonaba mucho la cara pero no sabía quién era. De pronto, el niño empezó a llorar. Ese llanto le recordaba a alguien. ¡ Oh sorpresa ¡ Ya sabía quienes eran: la familia que habían ayudado al borde del camino, el niño que habían curado en la ciudad. Admirados, se pusieron de rodillas a adorarlo. Jesús les sonrió y la estrella brilló como nunca.

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"Los cuentos sirven para dormir a los niños...

y despertar a los mayores".

9 comentarios:

Mundo Animal. dijo...

...(.)""(.)...Que Dios inunde tu alma
...( ’o’, )...de paz yamor para que no
...(),*,.().. guardes ningúnrencor y vivas con
...(_)-(_)...alegria cada día de tú existir....felices fiestas.

BUENAS NOCHES LUCIA QUE GUAPO SE VE EL BLOG JEJE, QUE TENGAS UNA SEMANA GENIAL ABRAZOS DE TU AMIGO CHRISSSSS

tia elsa dijo...

Precioso relato Lucia, al igual que tu blog. Besos tía Elsa.

MOMENTOS DE LA VIDA dijo...

¡FELIZ NAVIDAD!
ES MI DESEO…SALUD, AMOR, UNION, PAZ, DINERO…!!
Y TODO LO BUENO QUE TE REGALE LA VIDA!!
FABIANA.

besoss!!

RMC dijo...

Muy bello tu relato Lucia,
un placer pasar por tu casa.

Deseo tengas unas felices fiestas junto a tu familia.

Feliz Navidad
un beso
RMC

La hija de la Lágrima dijo...

Blog renovado, como siempre nos tenés acostumbrados, delicioso

Magia da Inês dijo...

Olá, amiga!
Desejo que a alegria do nascimento do pequeno menino de Belém esteja presente em sua vida agora e em todos os minutos de 2010.
Feliz Natal!!!
Beijinhos.
Itabira - Brasil

Edda dijo...

Te deseo todo lo mejor para ti y tus seres queridos. ¡Feliz Navidad y Luminoso y Próspero Año 2010!
Un abrazo.

la gata dijo...

Una historia preciosa...

Te deseo lo mejor para el 2010. Besos

lucia dijo...

Gracias a todos!!!!!!feliz año

un abrazo